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  • Capitán Martínez

Declaración de intenciones

Actualizado: 27 de sep de 2019



Recuerdo una viñeta cómica que se me quedó grabada, una especie de meme, en la que aparecía un rebaño de ovejas, un pastor y un perro en un verde prado de la campiña inglesa o similar. Una de estas ovejas, algo separada del rebaño comentaba a sus compañeras Te digo yo que el hombre y el perro están compinchados, a lo que otro de las ovejas del grupo le respondía “Por el amor de Dios Manolita, ¡Siempre estás con tus conspiraciones!”


Tengo un buen amigo que es muy escéptico de las llamadas teorías de conspiración y me contó recientemente que le molestaba bastante oír a los conspiranoicos hablar de los borregomátrix, refiriéndose los primeros a los que según ellos están en el rebaño y se niegan a abrir los ojos. Obviamente es muy injusto acusar a alguien de pertenecer a un grupo de personas ignorantes de la verdad sin ofrecer pruebas concluyentes; es normal que mi amigo se enfade. El problema reside en que parece claro que es muy fácil engañar al ser humano y muy difícil que éste admita que estaba engañado o equivocado. Además, las conspiraciones funcionan entre otras cosas porque cualquiera que intente advertir a la gente de lo que está ocurriendo automáticamente es ridiculizado por el resto. Unido a esto, vivimos unos tiempos en los que imperan el buenismo, los relativismos de todo tipo y la corrección política. Así, nos encontramos absolutamente bloqueados, inoperantes, lobotomizados a la hora de tener una opinión, un sentido crítico, una visión realista del mundo. No estoy aquí para hacer amigos ni para encontrar reconocimiento. Tampoco me gustaría perder amigos, pero cuando uno tiene ciertas opiniones y defiende ciertas ideas se arriesga a ello. Diré cosas que seguramente molesten a mucha gente. El miedo a equivocarse o a ofender a alguien y la necesidad de agradar o de pertenecer a un grupo pueden convertirse en la peor dictadura, aquella que nos imponemos a nosotros mismos y a los demás. Hace tiempo que me di cuenta de que no se puede ni se debe complacer a todo el mundo. Al parecer “NO” es una palabra mágica que no usamos todo lo frecuentemente que deberíamos. Ahí tenemos las librerías llenas de libros que nos enseñan a saber decir “NO". Hay que compaginar la empatía y el respeto por los demás con el respeto a uno mismo, y sobre todo vivir con responsabilidad y defender la verdad con pasión. No he dicho “nuestra verdad” porque la VERDAD — a pesar de todo lo que pensamos, nuestra opinión no importa. Dicen en inglés Facts don’t care about feelings, y es que a los hechos no les importan nuestros sentimientos. Aunque queramos ser portadores de la autoridad crítica, ética, científica, etc. Aunque queramos tener el MONOPOLIO moral, científico, ético... eso da exactamente igual — Decía que la VERDAD no es relativa y este será uno de los temas en torno a los cuales girará este podcast. Por eso, sin ánimo de ofender a este amigo que he mencionado o a cualquier otra persona, ejerciendo mi derecho a equivocarme y a pedir perdón o rectificar, arranco esta aventura con la firme intención, por muy pretenciosa que parezca, de BUSCAR LA VERDAD. Cargados de curiosidad, ilusión, ganas de compartir, prudencia y responsabilidad nos sumergimos en busca de respuestas. Levamos ancla, soltamos amarras, adelante a velocidad de crucero... Esto es El Submarino Subversivo... ¡Zarpamos!

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Web: Contramaestre Teo Legrá   |   Arte: Capitán Martínez

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