Buscar
  • Capitán Martínez

El objetivismo y el relativismo

Actualizado: 30 de jul de 2019

(Dos caras de una misma moneda)


En el episodio número 3 de nuestro podcast nos fijamos en estas dos corrientes filosóficas o de pensamiento, que tienen ramificaciones en la ética, política, estética, etc. En cuanto al relativismo, lo primero que nos viene a la mente es la dichosa frasecita de “Nada es verdad, nada es mentira...


«Y es que en el mundo traidor / nada hay verdad ni mentira: / todo es según el color / del cristal con que se mira»


Estos versos fueron escritos por Ramón de Campoamor, filósofo, poeta y fervoroso monárquico isabelino que tuvo una vida llena de aventuras con duelo a espada incluido, entre 1817 y 1901. Como filósofo dicen que le atraía el positivismo, pero esto de nada es verdad parece bastante pesimista y sobre todo relativista.


El relativismo sostiene que los puntos de vista no tienen verdad ni validez universal, sino que solo poseen una validez subjetiva encuadrada en los diferentes marcos de referencia [...] no hay verdad objetiva, dependiendo siempre la validez de un juicio de las condiciones en que este se enuncia; o el relativismo moral, que sostiene que no hay bien o mal absolutos, sino dependientes de las circunstancias concretas.


En el Submarino Subversivo tenemos al relativismo como uno de los mayores males de la humanidad y sabemos que no ha llegado a instaurarse de una manera natural o casual, sino que algunos con intenciones muy oscuras lo han ido inoculando en nuestras mentes. Vemos que hay un monumento dedicado al autor del mencionado poema en el Retiro madrileño, y como buenos complotistas nos preguntamos si en ese monumento hay algún tipo de simbología masónica. Puede ser que el poeta no tuviera malas intenciones o que no se pusiera el mandil o fuera parte de la Hidra, pero cuanto menos fue derrotista y a nosotros el derrotismo nos parece también una mentalidad que debemos rechazar de plano. Viendo que el relativismo y sus derivados son maneras de pensar sumamente dañinas para el ser humano, sobre todo el relativismo moral, nos preguntamos qué hay al otro lado del espectro filosófico y horrorizados nos encontramos con Ayn Ran:


El objetivismo es un sistema filosófico desarrollado por la escritora y filósofa ruso-estadounidense de origen judío Ayn Rand (seudónimo de Alisa Zinóvievna Rosenbaum) Sostiene que existe una realidad independiente de la mente del ser humano, que éste está en contacto con dicha realidad a través de la percepción de los sentidos y que adquiere conocimiento procesando los datos de dicha percepción por medio de la razón. Afirma que a la realidad solo se le domina obedeciéndola, que el propósito moral de la vida es la búsqueda de la propia felicidad o el «interés propio racional»; que el único sistema social acorde con este fin es el capitalismo puro (llamado también capitalismo laissez-faire) La frase laissez faire, laissez passer es una expresión francesa que significa «dejen hacer, dejen pasar»; una práctica caracterizada por una abstención de dirección o interferencia especialmente con la libertad individual de elección y acción; Rand presenta ésta como una filosofía «para vivir en la Tierra», enraizada en la realidad y orientada al alcance del conocimiento del mundo natural, para lo cual se rechaza la religión y se busca una interacción armoniosa y mutuamente beneficiosa entre los seres humanos.


Tócate los cojones. Esta tal Zinóvievna ignora por completo lo que nos vienen advirtiendo filósofos, teólogos y humanistas en general en cuanto a que el único propósito que nos va a hacer sentir llenos de verdad mental, emocional y espiritualmente es el de ayudar a los demás, el trabajo desinteresado por el bien común. "La búsqueda de la propia felicidad o el interés propio racional" que propone esta Rand y sobre todo dentro del capitalismo puro sólo conduce al vacío y a la frustración. Es más, el ateísmo que nos quiere vender como interacción armoniosa entre seres humanos, en realidad no busca liberarnos del yugo de las religiones, sino robarnos la espiritualidad que necesitamos como el pan, el agua, el aire y el sol. Esta propuesta política y social no nos da ninguna libertad, sino que refuerza la idea de obediencia a un gran super estado/ corporatocracia monstruosa alimentado por la avaricia de unos pocos y la complicidad o pasividad de la mayoría. Debemos fijarnos en los resultados, no en las palabras bien sonantes o en los cantos de sirena. Y el resultado es que esta filosofía propugnada por los del dejen pasar, dejen hacer no es el dejarnos hacer a los del pueblo, y ser más libres; es el de fomentar un mundo con unas desigualdades horribles. Nadie dice que tengamos que ser todos iguales, ni mucho menos, pues la libertad por su propia naturaleza genera diversidad. Sin embargo las diferencias y dinámicas de maltrato que crea este sistema del Nuevo Orden Mundial son muy artificiales y dañinas y son impuestas a base de un sistema económico grotesco y atroz, entre otras cosas. Ante esto no deberíamos quedarnos callados ni parados, ni dejarles pasar, ni dejarles hacer a estos malnacidos.


A lo mejor lo hemos entendido mal, pero según vemos esto del relativismo y el objetivismo, las élites pensantes en su infinita sabiduría, generosidad y magnificencia nos dan a elegir entre “te comes las lentejas porque yo te lo digo, es lo que hay” o “las lentejas que te vas a comer sólo existen en tu cabeza, pero vamos, que las lentejas te las comes”. Como en el Submarino Subversivo nos encantan las metáforas, haremos una más explícita: El relativismo aplicado propugna algo en la línea de "Como todo es relativo, pues hago lo que me sale de los cojones y es normal que yo sea un egoísta. Voy a darte una paliza y a sodomizarte, pero el que a ti te parezca mal es relativo porque a mí pues oyes, me parece estupendamente. Además, el que a ti no te guste no quiere decir nada, porque de hecho hay a gente que le gusta que les den palizas y les sodomicen. O sea, que para gustos los colores. Ya verás como incluso si te estás calladito o callidita te acabará gustando; no me des las gracias que esto lo hago porque soy yo así de majete, es por tu bien”. Y el objetivismo aplicado viene a ser algo así como “Mira, las cosas son como son, o sea que yo a lo mío y los demás que se busquen la vida. Como soy más fuerte que tú y nadie tiene por qué inmiscuirse entre nuestros asuntos ni decirme a mí lo que hacer o dejar de hacer porque sería una limitación de mis libertades, pues voy a darte una paliza y a sodomizarte. No importa si te gusta o no, simplemente tienes que acepetarlo porque es lo que hay”.


Nos proponen esas dos opciones. ¿Qué os parece? Podemos organizarnos, defendernos y crear otra realidad con muchas más opciones. Os proponemos de entrada ante todo no aceptar ninguna de estas dos opciones, no comernos las lentejas, no dejarles pasar ni dejarles hacer, sino luchar por nuestra libertad y que nos dejen hacer a nosotros. No necesitamos el permiso de nadie.

41 vistas

Web: Contramaestre Teo Legrá   |   Arte: Capitán Martínez

© 2019 El Submarino Subversivo