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  • Capitán Martínez

La hipnosis en la antigüedad, primera parte

Este repaso a la historia antigua del fenómeno hipnótico aparece en nuestro episodio 08A "Recuperemos el misticismo"


Introducción


Hipnosis es un término moderno, que aunque popularmente se cree acuñado por James Braid en 1843, en realidad fue el magnetista o mesmerista Felix d´Henin de Cuvillers el que utilizó por primera vez en 1820 los términos hipnotismo e hipnotista inspirado en el dios griego del sueño Hypnos. El mismo James Braid más tarde pasó a usar el término de monoideismo, que vendría a ser tener una sola idea, tener la atención puesta en una sola cosa. Braid hablaba de Hipnotismo como un método para llegar a un estado mental determinado, y según él como condición sine qua non para llegar a ese estado, se necesita la atención focalizada. Estos estados mentales determinados se han conocido desde la antigüedad en un espectro mucho más amplio que en nuestros tiempos; en nuestra entrada anterior vimos todos los estereotipos asociados a la hipnosis que aparecían en el cine y son los mismos que aparecen en algunas crónicas históricas, aunque obviamente no se hablaba de hipnosis o de monoideismo. Sólo en nuestros se ha producido un intento de acotar, delimitar, censurar, abarcar o comprender racionalmente el fenómeno. En la antigüedad en cambio parece que se sabía de su existencia y se usaba con diferentes fines o se veía desde distintos prismas, siempre desde el terreno de lo sobrenatural, hablándose entre otras cosas de trances, oráculos, éxtasis, sueños, visiones místicas, profecías, etc. Los mismos efectos que se consiguen induciendo a una persona a trance, pueden conseguirse en un sueño durmiendo naturalmente por la noche, o también meditando o tomando ciertas sustancias. Parece que estos conocimientos en algunas culturas eran más populares y extendidos, y en otras estaban más controlados. En nuestra opinión, en las comunidades humanas más libres históricamente los chamanes poseían el conocimiento profundo, pues se requiere toda una vida de estudio y dedicación para llegar a este saber, pero el pueblo llano tenía constancia de su existencia y acceso a sus usos beneficiosos. En cambio, en los grandes imperios estos conocimientos parecen estar guardados más celosamente, controlados por unos pocos, y aunque los pueblos tenían acceso a cierta información y podían beneficiarse de ella a través de las castas sacerdotales, el conocimiento con mayúsculas estaba en manos de las élites. A modo de especulación y de impresión preliminar, diremos que los miembros elegidos de estos grupos de poder se han transmitido esos conocimientos exclusivamente entre ellos, reservándolo a los iniciados de sus escuelas mistéricas y sociedades secretas. Seguramente estas élites han ido aumentando su poder a nivel mundial, y no han tenido las mejores intenciones con el resto de la humanidad, sepultando ese saber para que el pueblo llano no tenga acceso a él.

A continuación haremos un bosquejo histórico, una retrospectiva sobre el fenómeno del hipnotismo desde un punto de vista amplio. En cuanto a los abordajes a la hora de tratar la hipnosis se suelen dar dos perspectivas. La primera presupone que el término hipnosis se refiere a un estado o condición identificable, que una persona posee y que ese estado puede ser alcanzado por medio de rituales de inducción, también identificables. También desde esta perspectiva se supone que el estado hipnótico posee ciertas propiedades esenciales o invariables que son independientes del sujeto, de la persona hipnotizada y del medio por el cual se realice la inducción hipnótica. Esta perspectiva se suele llamar Modelo Tradicional, o la de los Teóricos del Estado. La segunda perspectiva, que suele llamarse Modelo Alternativo o Cognitivo Comportamental o Sociocognitivo y sus Teóricos serían los del No-Estado, no presupone que la hipnosis sea un estado, sino que se trata de una construcción social enraizada histórica y culturalmente, o sea, un conjunto de ideas con un guión que seguir y en el que podríamos representar roles de hipnotizador o hipnotizado, o público. Nosotros vamos a intentar usar las dos y además ampliar estas perspectivas, sin detenernos demasiado en los términos y fijándonos sobre todo en los resultados, no en el porqué de la existencia de esta fenomenología, sino en los resultados que se consiguen y cómo suelen lograrse en las diferentes épocas y culturas. Personalmente no nos importa demasiado si los griegos antiguos se curaban rezando a Asclepio o a Artemisa o si los navajos en Norteamérica no hablaban de dioses sino de espíritus o de si José Silva con su método en los años 80 habla de Estado Alpha o Theta. Lo que es, es, al margen de nuestro barniz cultural o de cómo lo queramos llamar, pero los hechos en sí no deben ser negados. Victor Idjiez, en su libro de 1844 “La Trinidad Egipcia” asegura que el magnetismo animal (hipnotismo) es tan antiguo como el mundo, y que sus misterios dan origen a los misterios teosóficos, a distintas fórmulas y maneras de realizar ceremonias y rituales, que se traducen en cultos religiosos. Los misterios de la naturaleza producen los misterios de la religión, de las creencias, los misterios de la fe.

En resumen, no queremos perdernos en vericuetos intelectuales o en tecnicismos, en debates sobre si la llamada hipnosis es un estado fisiológico, psicológico, o si es un método con unos requisitos o simplemente es sugestión pura y dura. Aunque hablaremos largo y tendido de distintos pueblos y civilizaciones, tampoco queremos centrarnos en el sesgo cultural que tomen estos métodos o rituales, o en el marco religioso, sino que nos centraremos en los resultados y efectos, en los estados a los que se llega por distintos medios, ceremonias, rituales y métodos y lo básicamente intentaremos ver la hipnosis como un fenómeno.

Fenómeno.

Nombre masculino.

1. Manifestación de una actividad que se produce en la naturaleza y se percibe a través de los sentidos.

2. Cosa inmaterial, hecho o suceso que se manifiesta y puede percibirse a través de los sentidos o del intelecto.

3. Persona, animal o cosa extraordinarios o sorprendentes en alguna actividad o por alguna cualidad o característica.

El fenómeno de la hipnosis es real, no hace falta que lo creamos. Está ahí. Es. Existe, al igual que otros fenómenos. Otra cosa es que podamos repetir algunos eventos, actividades, hechos, o sucesos en un laboratorio o no y otra cosa es que podamos entender estos hechos con nuestro limitado intelecto. Muy a pesar de los postulados solipsistas, recordemos que la Verdad no se ajusta a nuestros intelectos o a nuestra moral, ni a nuestras creencias, ni a nuestra capacidad de digerirla. Si no entendemos algún fenómeno, por mucho que lo neguemos, no deja de estar ahí, de ser y de existir. Otra cosa muy diferente es que nuestra percepción puede tergiversar lo que entendemos que está ocurriendo, pero no importa nuestra opinión, nuestras creencias o nuestra aceptación de esta realidad. Las cosas que son y están, son y están y seguirán siendo y estando ahí aunque miremos para otro lado o nos tapemos los ojos. Y otra cosa es el uso que se haga de ello, se puede simplemente estudiar o se puede usar para ayudar a la gente o para confundirla, engañarla y dominarla. A continuación veremos que lo que llamamos hipnotismo en nuestros días, más que un fenómeno, parece ser un espectro de fenómenos y que se ha llamado anteriormente sonambulismo, magnetismo animal, mesmerismo, entre otros y se ha usado de distintas maneras y con distintas intenciones. Hay múltiples registros históricos en los que se recoge por ejemplo el uso de estas técnicas al servicio del misticismo y la religión desde nuestro más remoto pasado por parte de chamanes, sacerdotes egipcios, faquires, oráculos griegos, sibilas romanas, magos medievales, exorcistas, etc.



Representación del Oráculo de Delphi, grabado del siglo XIX.

Antes de lanzarnos a investigar el asunto que nos ocupa, teníamos una idea muy limitada del fenómeno hipnótico y pensábamos que hipnotizar era dejar a alguien medio dormido y hacer que siguiera nuestras órdenes. Al encontrarnos con curaciones o la facultad de la clarividencia asociados al fenómeno nos hemos sorprendido y no entendíamos bien el porqué hasta que leímos un libro. Buscando información sobre temas como el proyecto MK Ultra y el control mental o del comportamiento, dimos con un método de control de la mente, pero no de la mente de los demás, sino la mente de uno mismo. Es un libro que da una explicación a todo este fenómeno sin usar la palabra hipnosis. Se trata del Método de Control Mental José Silva. En en esta obra de 1978, José Silva nos da claves que funcionan, de una manera pragmática para empezar a entender nuestras capacidades mentales, sin intentar entrar en el por qué, sino en el qué podemos hacer y cómo. José Silva nos dice cómo relajarnos, concentrarnos y por medio de distintas técnicas y ejercicios cómo podemos entrar en determinados estados mentales que él denomina Beta, Alpha, Theta, Delta que son medibles en cuanto a las pulsaciones cerebrales, por lo tanto no habla de algo abstracto, sino físico. Estos diferentes estados o niveles mentales nos permitirían pasar de la consciencia exterior a la interior y a la inconsciencia. Por medio de varias técnicas podemos mejorar nuestra memoria o nuestras capacidades de aprendizaje, podemos programarnos para tener sueños que nos den respuestas a problemas o encontrar remedios a enfermedades, diagnósticos, podemos mejorar nuestra salud y la de los demás, podemos programarnos, hipnotizarnos a nosotros mismos para dejar adicciones o llevar hábitos más saludables o convertirnos en lo que queramos, podemos anestesiarnos o dejar de sangrar. Hasta aquí todo esto está más o menos dentro de la oficialidad y no se puede negar pues ahí están los resultados y más o menos podría explicarse lógicamente desde la sugestión pura y dura y el acceso a la información escondida en nuestro subconsciente, pero aquí viene lo que los puramente materialistas o cientificistas no aceptarán: Nos dice que podemos tener percepción extra sensorial y trascender en el espacio y el tiempo, podemos ver el futuro, podemos contactar con consejeros o maestros espirituales y podemos contactar con una inteligencia superior o llegar a un estado en el que sabemos la Verdad, podemos beber de un conocimiento que va más allá de creencias u opiniones, más allá de la lógica. Este conocimiento de la Verdad, a partir de una fuente infinita de sabiduría podría ser de lo que han hablado distintos sabios y míticos a lo largo de la antigüedad y que tal vez con los siglos se ha ido guardando celosamente en las escuelas mistéricas. Y además de acceder a este conocimiento, por medio de estas técnicas podemos traspasar el umbral de este mundo material a otro plano que es el espiritual. Así como suena.

NOTA IMPORTANTE: A raíz de estas ideas y de la invitación a estudiar el Método Silva que publicamos en noviembre de 2019 en nuestro episodio 08A “Recuperemos el misticismo”, descubrimos que hay quienes opininan que no es nada recomendable este método u otros similares, ya que al “abrir una puerta al otro lado” podríamos ser “parasitados por entidades nada deseables”. Es un hecho que el fenómeno de la hipnosis está asociado entre otros al de las posesiones demoníacas. Este es un tema que estamos estudiando, ya que nos interesa sumamente y que esperamos poder desarrollar en un futuro episodio. Pensamos que no se debe meter en el mismo saco por ejemplo a un espíritu guía que a un demonio, y creemos que existen distintos tipos de entidades con diferentes intenciones, pero entendemos que al margen de la naturaleza de esas entidades, sus disfraces pueden variar según nuestro sesgo cultural y sus intenciones podrían no ser las que dicen que tienen. Somos conscientes de que hay gente que piensa que es peligroso abrir esa puerta en cualquier circunstancia o que toda entidad que se aparezca en ese otro lado es demoníaca y peligrosa y por tanto no deberíamos confiar en ellas pues no puede traernos nada bueno. Este es un terreno en el que no se puede tener la certeza desde lo racional, así que todo lo que podemos decir son especulaciones o intuiciones. En este punto de nuestra investigación, no vemos claro que lo que se suele llamar estados “alterados” sea algo realmente extraño o ajeno a un estado natural de nuestra consciencia. Tal vez lo no-natural sea no llegar nunca a esos estados en los que esta realidad material pierde fuerza. Recomendamos respeto y mucha prudencia con cualquier método de meditación o al explorar nuestros distintos estados mentales, y pensamos que al traspasar este umbral de la consciencia y mediante el estudio de estas otras realidades, a pesar de los peligros existentes, puede haber mucho de provecho y sabiduría. Insistimos en que no hay duda de que existen peligros al otro lado, pero por lo que hemos podido ir contrastando, la posibilidad de que seamos víctimas de alguna entidad malintencionada, depende bastante de nuestras propias intenciones. Por lo tanto, tal vez el mejor consejo antes de adentrarse en estas prácticas sea, como rezan múltiples tradiciones ancestrales, mirar dentro del corazón de uno mismo.

Hemos empezado hablando de este fenómeno del hipnotismo intentando definirlo, pero debido a su propia naturaleza, aunque cada disciplina intenta acotarlo llevándoselo a su terreno, no es posible limitarlo o compartimentarlo. No es lo que nosotros queramos, es mucho más y sus aplicaciones son ilimitadas. En nuestra retrospectiva histórica el fenómeno aparecerá como una herramienta terapéutica, pero no va a aparecer enmarcado exclusivamente dentro de una clínica u hospital, sino que aparecerá en los hogares de los poblados y aldeas. Aparecerá también como vehículo para transportar al sujeto a otros estados de consciencia y entrar en contacto con divinidades y espíritus, pero no sólo en los templos asistidos por sacerdotes, sino también en los dormitorios personales en el espacio privado de los sueños.

Aunque hoy en día se sabe algo más que hace cien años sobre el cerebro y la mente humana, no parece que se entienda del todo la diferencia entre los estados en los que nos encontramos cuando estamos en medio de un sueño natural y los estados propios de un sueño hipnótico. Parece que en el primero ocurren cosas “a lo loco” y en el segundo, al ser inducido, los resultados pueden ser más o menos controlados. Digamos que en el sueño natural, el subconsciente habla con el consciente libremente y durante la hipnosis el subconsciente podría darnos información más ordenadamente. Pero esto es tal vez debido a que no sabemos usar las herramientas adecuadas o podría ser diferente si nos fuéramos a la cama conscientes de un objetivo. A veces conseguimos objetivos “accidentalmente” durante los sueños, pero según distintos métodos y escuelas, podemos programarnos para soñar respuestas, como por ejemplo cuando alguien le reza a las ánimas benditas para que ocurra algo. Hoy en día se puede hipnotizar a alguien que aparentemente está en estado de vigilia y plenamente consciente. También parece ser que hay gente que a partir del entrenamiento de sus cualidades puede llegar a niveles de vibración propios del sueño inconsciente, pero estando despiertos, por lo que las líneas entre consciencia e inconsciencia, vigilia y sueño y estos diferentes estados no están tan claras. De lo que no hay duda es de que existen unos estados mentales en los que suceden hechos complicados de explicar desde la lógica y materialismo racionales. Para las culturas que estaban o están familiarizadas con estos diferentes estados mentales o planos de consciencia, lo que para nosotros sería un accidente, algo aleatorio o una alucinación (por ejemplo, el soñar con una respuesta o con un evento futuro) podría perfectamente provocarse en trances o en el sueño en sí. Estas culturas a menudo distinguían claramente entre el sueño como descanso y el sueño como visión. Los investigadores occidentales de hoy en día no han sido capaces de identificar al completo los procesos mentales y fisiológicos que actúan durante la aparición de sueños. Recientemente se dice que se puede estar soñando sin estar en fase REM, que no es imprescindible esta fase para soñar. Se han propuesto infinidad de teorías, pero los sueños siguen siendo un misterio y algo nada explicado sobre nuestra vida diaria. Desde nuestra modernidad las creencias ancestrales se ridiculizan y se ve en los sueños simplemente deseos insatisfechos y experiencias pasadas. Insistiremos en que los antiguos pueblos politeístas no tenían tantos problemas como nosotros en explicar los sueños: Pensaban que durante el sueño, que veían no sólo como una manera de descansar, sino también como un acto ritual o una experiencia espiritual, acedemos a un estado alternativo de la consciencia en el que nuestras divinidades acceden a nosotros con mayor facilidad, dándonos consuelo, consejos, brindándonos advertencias sobre el futuro, etc. Estos seres de otras épocas no eran pobres ignorantes y tenían una cosa muy clara, cosa que hoy en día hemos perdido y no entendemos con tanto materialismo y tanto psicoanálisis, la diferencia entre los sueños “naturales”, sueños fantásticos, sueños videnciales y otros tipos de sueños como los premonitorios, los divinos, etc -. En breve desarrollaremos los tipos de sueños, pero pensemos que también durante una sesión de hipnosis pueden tenerse muchas experiencias diferentes, hay diferentes niveles de consciencia y pueden aparecer por ejemplo simples fantasías, recuerdos falsos, y no quiere decir que la hipnosis no funcione a la hora de acceder a recuerdos reprimidos. Si hablamos del mundo de los sueños en la antigüedad es por los resultados que conseguían, que son los mismos que se consiguen por medio de la hipnosis, o la meditación o el uso de ciertas substancias.

Como apunte preparatorio diremos que los místicos de todas las épocas han afirmado que poseemos dos mentes: la consciente que usamos en nuestras actividades diarias y la subconsciente o videncial, que toma el control durante el reposo. La mente consciente es muy hábil a la hora de leer, sumar, teorizar, hacer tareas de precisión, conducir un vehículo, etc. Se ocupa del mundo material, de la comunicación escrita y oral, y del dinero y la economía, entre otras tareas. Nuestra sociedad es más que evidente que otorga a esta mente racional el protagonismo absoluto, relegando el subconsciente a las sombras, con un papel anecdótico, como si fuera la hermana tonta. La hermana racional y pragmática consigue el dinero, la comida, y el tejado mientras la hermana tonta está ahí en las nubes jugando con sus tonterías fantásticas, en su mundo de ilusión. Pero la mente videncial es mucho más. Cuando estamos despiertos en modo físico, la mente consciente suele bloquear nuestra comunicación con la videncial, no nos deja que la información que nos llega de ahí interrumpa nuestra vida cotidiana. Por ejemplo si estamos conduciendo y llegamos a un sitio sin darnos cuenta, es peligroso y podríamos haber tenido un accidente. Dicen que este estado es como estar hipnotizado y no es nada recomendable mientras conduce uno, sería mejor tener la mente videncial apagada por completo y la mente consciente encendida al máximo. En nuestro mundo materialista y racional desde niños se nos anima a anular la mente subconsciente y esto supone un contratiempo a la hora de poder entender el fenómeno que nos ocupa.

Otro apunte a modo de introducción sería sobre el lenguaje del subconsciente, que es el lenguaje de los símbolos, el simbolismo. Todos los psicólogos, psiquiatras y místicos son conscientes de este fenómeno. Lo que varía es sus opiniones o interpretaciones de los símbolos, según las distintas culturas. Por intentar explicarlo de una manera metafórica y simple, la hermana racional sólo sabe hablar directamente de casos particulares y concretos con palabras sin dobles significados, ni sentido del humor y con números y resultados medibles; la otra hermana soñadora entiende mejor las metáforas y analogías, pues ve las conexiones, las relaciones del todo con las partes. Esto del simbolismo es algo extremadamente importante. Aunque ahora no profundizaremos, si supuestamente hubiera un mundo o mundos inmateriales ahí afuera, los símbolos serían una manera de comunicarnos con estos otros mundos. Incluso aunque no creamos en estas otras realidades y nos movamos sólo en términos de consciente y subconsciente humano, según algunas escuelas como la psicoanalítica, los símbolos pueden ser un vehículo de comunicación y los resultados de esa comunicación podrían ser muy fructíferos y beneficiosos en nuestro plano material. No en vano, las sociedades secretas, y las escuelas mistéricas entre otras están obsesionadas con los símbolos, y desde siempre se ha creído en su gran importancia.

Antes de arrancar con el repaso histórico, vamos a diferenciar los sueños “naturales” – creados por la imaginación, que no portan mensajes profundos, que podrían ser simples deseos frustrados, fantasías o esperanzas – y los sueños videnciales o premonitorios – que sí portan mensajes profundos, dan información sobre sucesos futuros; esto es la llamada oniromancia, véanse innumerables casos de sujetos que han soñado con su muerte como por ejemplo antes del hundimiento del Titanic; sueños telepáticos donde el sujeto habla con otras personas, sueños de proyecciones, donde la mente se libera del cuerpo y viaja por ahí explorando, y puede reunirse con otros humanos en este mundo o con deidades en otros mundos, sueños divinos, donde se recibe información directamente de una deidad, recibiendo consuelo, orientación. – Los sueños divinos pueden presentarse cualquier noche sin aviso o pueden inducirse, como luego veremos, durmiendo en determinados templos o siguiendo algunas prácticas. Por medio de la llamada incubación, o sueño sagrado, se inducía al feligrés al sueño con el propósito determinado de lograr curaciones, consejos, visiones del futuro, protección, concepción de hijos, planes de batalla y muchos otros fines. Parece que en las antiguas Egipto, Babilonia, Grecia, y Roma cualquier ciudadano libre podía visitar uno de los millares de templos que existieron destinados a este propósito, presentar una ofrenda y pasar la noche en suelo sagrado.

Como última aclaración, diremos que debido a su extensión, hemos dividido esta entrada en dos partes. Las fuentes que hemos consultado son todas occidentales. Iremos citando algunas según avancemos, pero aparecerán todas las fuentes listadas al final de la segunda parte de esta entrada. Nuestro repaso será por regiones geográficas y por orden cronológico, llegando hasta el siglo XVIII. Hablaremos de Egipto y Mesopotamia, la antigua Europa, Norteamérica y las islas Hawai, ocupadas en la actualidad por Estados Unidos. Haremos mención en algunos apuntes a China y la India. Desde la oficialidad occidental, muchos datos con respecto a otras culturas han sido ignorados, ocultados, eliminados, y escondidos, pero estamos seguros de que en Asia, África, Sudamérica y Oceanía existen ejemplos como los que vamos a citar. En un futuro si aparecen más ejemplos de otras culturas los incorporaremos a este estudio. Además debemos aclarar que la historia como nos la han contado está llena de mentiras, omisiones, y tergiversaciones pero los ejemplos que vamos a citar los vemos como evidencias de una realidad presente, de un fenómeno existente en todas las épocas, lugares y culturas, independientemente de que algún hecho particular sea histórico, sea constatado o por el contrario sea una invención, exageración o recreación. Después aclararemos más esta opinión y manera de abordar el asunto, por ejemplo cuando hablemos del Nuevo Testamento y del personaje de Jesús de Nazaret.

Bosquejo histórico general, así como varios apuntes sobre las distintas civilizaciones y culturas en las que hay referencias sobre la existencia o uso del fenómeno hipnótico en un sentido amplio del término, primera parte.

Desde los primeros registros históricos hay constancia de que ha habido rituales llevados a cabo por chamanes, sacerdotes, curanderos que desde nuestra perspectiva moderna podrían tener algunos elementos en común con la hipnosis. Distintos métodos han sido usados en las diferentes culturas y épocas para fijar la atención externa - o los ojos de fuera - y la atención interna - o el ojo interior - para producir estados de trance que eran usados en rituales de curación, a veces combinados con el uso de hierbas o plantas. Frecuentemente se cita a los yogis y los fakires indios como habituales en el uso de elementos hipnóticos tradicionales, y en muchas fuentes aparece fenomenología propia de la hipnosis como la catalepsia y la anestesia inducida, y son comunes en varias culturas los templos del sueño o de los sueños. Los egipcios usaban la inducción a estados de trance, mediante técnicas de fijación de la mirada, y facilitaban estados sonambulísticos y alucinaciones mediante encantaciones verbales, cánticos rítmicos e imanes u objetos magnetizados 2000 años antes que Anton Mesmer. Los templos de los sueños, como ahora veremos, eran también muy comunes en las antiguas Grecia y Roma siglos antes de nuestra época actual. Es posible que estos templos se desarrollaran por separado en Sumeria y Egipto, pero parece claro que el sueño sagrado de Sumeria se extendió a Babilonia y a Asiria y que de ahí la influencia pasó a Grecia y Roma. También hay evidencia del uso de estados hipnóticos y métodos similares en la antigua India, China, África y la América precolombina. Por ejemplo Wang Tai, fundador de la medicina china hace 4000 años enseñaba una técnica terapéutica donde utilizaba encantamientos y pases de manos sobre el cuerpo del paciente. En los Vedas hindúes escritos entre el 1500 a.C. y el 700 d.C. también se describen procedimientos parecidos. Los antiguos nativos norteamericanos hacían rituales de curación que también contenían elementos hipnóticos, y muchas tribus practicaban la incubación de sueños, como veremos a continuación. En el Japón de hoy en día todavía se incuban sueños como una práctica religiosa estructurada. El poder de las ideas y creencias, la expectación, la imaginación, la fijación de la atención y los sueños parecen haberse usado a través de los tiempos y las civilizaciones para inducir estados de trance, no sólo dentro del marco de rituales de sanación, o para llegar a un diagnóstico médico o a soluciones de problemas en el plano físico, sino también para llegar a un estado de la consciencia no controlado por las leyes del mundo material, un estado en el que podemos tener por ejemplo capacidades proféticas y clarividentes entre otras. Un estado en el que la humanidad entera experimentaba la mística, vivían la unión de sus almas con lo divino.

PREHISTORIA: Los hombres desde siempre han tenido – dicen algunos la sospecha y nosotros pensamos que más bien – la constatación de la existencia de medios para lograr que el alma influya al cuerpo y viceversa. Siguiendo las corrientes oficialistas, materialistas y cientificistas de hoy en día muchos ni siquiera saben que tienen alma, e ignoran todo el mundo invisible a los ojos. A pesar de esto, en casi todas las culturas y en todas las épocas, incluida la nuestra, se han curado muchas enfermedades por medio de una especie de poder invisible externo a nosotros, una energía que fluye por todas partes. Los chamanes por ejemplo eran capaces de canalizar ese poder. El autor R.N. Shrout interpreta como sesiones hipnóticas los rituales que aparecen en pinturas en algunas cuevas prehistóricas (tenemos pendiente averiguar qué cuevas y qué pinturas en concreto) en las que se pueden ver a personas siendo hipnotizadas por medio de ciertos rituales, donde les están arreglando los huesos, extrayendo dientes, etc. En estas pinturas aparecen figuras con atributos mágicos, como rayos saliendo de sus ojos o de sus manos o dedos, por lo que aquí el uso de la hipnosis sería analgésico o anestésico. Nos quedamos con esta idea de los rayos saliendo de las manos y en un futuro tal vez intentaremos averiguar si puede haber algo de esto que sea real, aunque la oficialidad en la actualidad niega todo poder al hipnotizador, considerando toda hipnosis efecto de la sugestión. A parte de estas pinturas en las que se ven evidencias del uso de técnicas hipnóticas o sugestivas, en muchos grupos actuales con culturas en teoría similares a la edad de piedra se usan estas mismas técnicas hipnóticas.


Representación del dios Imhotep

ANTIGUO EGIPTO: Hace más de 3000 años los antiguos egipcios describieron métodos curativos que se asemejan a la hipnosis de nuestros días. Según el filósofo griego Celso (siglo II dC) había entre los antiguos egipcios sacerdotes que producían curaciones maravillosas simplemente aplicando las manos y daban salud a los enfermos por medio del soplo. Diodoro Sículo, historiador griego del siglo I a.C. escribió “Los sueños son objeto de veneración religiosa” y relató cómo los sacerdotes egipcios intercedían para que la mismísima diosa Isis, a la que llamaban “la curadora de todas las enfermedades”, inspirara a los fieles durante sus sueños los medios de curarse de sus enfermedades. El autor anónimo del libro “Enseñanzas para Merikare” (2000 años antes de nuestra era) escribió que los sueños eran enviados por las deidades para que sus fieles pudieran conocer su futuro. Aunque esto pueda parecer desconectado del fenómeno de la hipnosis, en los círculos relacionados con el Magnetismo Animal de entre los siglos XVIII y XIX se hablaba de esto mismo, ya que según sus teorías y prácticas, los sujetos en un estado de sonambulismo inducido podían tener respuestas a cómo curarse a sí mismos o a otros, al poseer lo que llaman “instinto médico” y en métodos más modernos como el de José Silva, como ya hemos dicho se habla de estados mentales en los cuales se puede curar uno mismo o a otra persona por medio de la atención focalizada. Volviendo al antiguo Egipto, cuando los sueños eran simbólicos y no de mensajes directos de las divinidades, había que interpretarlos. Se conservan pocos escritos sobre interpretación de sueños en el período antiguo, pero hay bastantes textos romanos del período de los Ptolomeos y queda claro que los sueños eran una fuente muy importante de información. En ellos se recibían consejos para curar de una enfermedad, advertencias de peligros y respuestas a preguntas. Para los egipcios el reposo era un ritual sagrado en el que los fieles se unían íntimamente con sus deidades personales. No sabemos si los egipcios entendían que el alma se separaba del cuerpo durante el sueño o no, pero parece claro que creían que los sueños eran experiencias que sucedían en otro plano distinto al de la vigilia. Dentro de los sueños importantes, distinguían entre sueños piadosos (las deidades piden o exigen un sacrificio), sueños reveladores (les advertían de desastres o les indicaban qué medicinas tomar para un tratamiento, o dónde estaban algún objeto escondido o perdido) o sueños simplemente informativos (por ejemplo cuál era el lugar adecuado para construir una tumba). Para recibir estos sueños los egipcios dormían en templos, como lo dedicados a Imothep, Toth, Ptah, Amón-Ra o Bes, que eran algunas de las deidades que podían inspirar sueños. Serapis fue uno de los más populares y como esta deidad apareció con los Ptolomeos, es posible que la costumbre de incubar sueños alcanzara su máximo esplendor en épocas tardías dentro de la historia egipcia. Los templos donde se realizaban las incubaciones no servían sólo con este fin. Parece que estaban abiertos a ricos y pobres, jóvenes, viejos, enfermos y sanos, mujeres y hombres. Los fieles solían llegar porque se les había aparecido la deidad en cuestión en un sueño y les pedía ir al templo. Llegaban al templo, se purificaban mediante algún tipo de ritual, pues el fiel debía de estar puro. El ayuno podía ser una de las formas, al igual que en muchas otras culturas, ya que está asociado a la purificación y en particular a un modo de prepararse para el sueño sagrado. Después de purificarse realizaban algún tipo de sacrificio, el sacerdote invocaba a la deidad, se realizaban oraciones pidiendo que se apareciese en sueños y le revelase la información pertinente, el fiel se retiraba y se acostaba dentro del recinto del templo. Durante el reposo el devoto recibía un mensaje de la deidad del templo, a veces más directo, otras más simbólico. Para la interpretación del sueño, en su caso, había sacerdotes especializados. Si el fiel había tenido un sueño que auguraba un desastre había rituales y oraciones para liberarse de ese peligro. Scott Cunninghan en su obra “El Sueño Sagrado” nos dice “Las diosas y dioses del antiguo Egipto no vivían en cumbres inaccesibles. Rodeaban a sus fieles de amor, y de atención y les comunicaban su apoyo por medio de los sueños.”

ORIENTE MEDIO ANTIGUO (Sumeria, Babilonia y Asiria): Puede ser que los sumerios fueran la primera civilización que reconoció la existencia de las deidades personales a través de las cuales podíamos entrar en contacto con deidades superiores. Esto guarda algunas similitudes con los maestros o guías, consejeros personales que aparecen en otras culturas. No hemos podido encontrar demasiada información, pero parece que los sumerios aceptaban el origen divino de algunos sueños, que podían recibirse de divinidades. El simbolismo onírico podía ser oscuro y confuso y se sabe que algún tipo de incubación practicaban y sin duda ofrecían sacrificios. A través del poema de Gilgamés, donde los sueños desempeñan un papel principal, parece claro que todas las deidades relacionadas con los sueños eran femeninas. En Babilonia las artes de la magia, la profecía, la adivinación y la interpretación de sueños estaban plenamente desarrolladas, con rituales específicos y sacerdotes especializados. El arte de la adivinación alcanzó una gran importancia para poder determinar la voluntad de sus diosas y dioses, y los fieles llevaban a cabo prácticas como la de observar el hígado de un animal sacrificado, pero sin duda la oniromancia era una de las maneras usadas para ver el futuro. En algunos casos en vez de ser el sujeto en cuestión el que recibía el sueño, era un sacerdote especializado, llamados shabru, que soñaba en su nombre. Aunque lo normal era que el consultante recibiera el sueño, parece que los dormidores profesionales eran también muy populares. Hay una fuente escrita en la que se ha conservado la idea de que los parientes de una persona pueden tener sueños por ella. Cuando Alejandro Magno estaba en Babilonia cayó enfermo y envió a sus generales a un templo para que soñaran el tratamiento. La interpretación de sueños era un arte muy complejo y se tenían en cuenta muchos datos. Había un tipo especial de sacerdotisas especializadas en este arte y sus consultantes solían ser mujeres.


Cristo sanando a los enfermos, según Rembrandt.

LOS HEBREOS: Aparecen muchos casos que pueden interpretarse desde la perspectiva del fenómeno hipnótico en el Antiguo y Nuevo Testamento. Aunque no pueden ser considerados como fuentes estrictamente históricas, es más que sabido que entre los profetas de Israel había videntes o adivinos. La gente les consultaba sobre ocurrencias de la vida ordinaria más o menos triviales - en el libro de Reyes aparece un episodio en el que Saúl consulta a Samuel sobre unas burras perdidas hacía unos días - como sobre asuntos sagrados o de vital importancia - declarar guerras -. Dios hablaba durante los sueños en las visiones de la noche para advertir a los hombres sobre el camino correcto en la vida. Hay muchos episodios de curaciones por medio de imposición de manos o de diferentes partes del cuerpo, en el Antiguo Testamento. La imposición de manos no parece encajar con el fenómeno hipnótico, pero sí que entra dentro del abanico de prácticas y postulados que se seguían con el Magnetismo Animal que precedió al hipnotismo, según los cuales se entendía que todos tenemos la capacidad de curar y afectar con nuestra mente en el fluido universal que nos recorre y lo recorre todo. En el caso de producirse alguna curación por alguno de estos métodos, desde una perspectiva racionalista esto sólo podría explicarse desde la sugestión pura y dura o el efecto placebo, lo cual incluso así es complicado de entender según nuestro punto de vista. Según este paradigma, los santos del panteón cristiano y por supuesto también el personaje de Jesús de Nazaret también podrían estar ejerciendo Magnetismo Animal o mesmerismo, en especial este último, al realizar curaciones por medio de la imposición de manos, la fijación de la mirada, el uso de la palabra, el tono de voz autoritario y tranquilizador, las sugestiones post-hipnóticas, etc. Debemos decir sin ánimo de ofender a nadie que Jesús no es un personaje ni mucho menos histórico. Dicho esto, estamos de acuerdo con Ignacio Etchebarne, que asegura en su tesina que aunque los relatos sobre este personaje, Jesús de Nazaret, no tengan valor en cuanto a veracidad o exactitud, sí son una evidencia del pensamiento de la época y aunque podrían ser totalmente inventados, una ficción, y seguramente fueron escritos con el objetivo de reclutar adeptos, precisamente por eso de alguna manera debía reflejar la realidad y creencias del momento, ya que de no ser así no conseguirían este objetivo de reclutar fieles a la nueva religión. El caso es que en aquella época se consideraban posibles estos “milagros” obrados por Jesús. Y hay muchos más personajes así y literatura antigua donde aparecen “milagros” aunque no sean presentados como obra de la mano de Dios. En resumen, vemos estos relatos como mitos pero no dejan de reflejar una realidad. Y en estos relatos aparecen episodios donde el personaje principal usaba distintas técnicas que podrían considerarse hipnóticas, incluso adaptando los abordajes a cada caso en particular. La fe que en él depositaban los suplicantes, y la propia convicción que tenían éstos de que podía curarlos es un elemento clave y ya no hacía falta ninguna atmósfera sugestiva o ritual de inducción. Jesús parece consciente de este hecho y a menudo preguntaba a los enfermos si creían en que él podía curarlos. Si el enfermo parecía no tener la suficiente fe, o si la multitud era una distracción para lograr concentración y sugestión, a veces apartaba al enfermo en cuestión. También si el sujeto a sanar estaba muerto o aparentemente muerto, como no podía ejercer la influencia sobre él, lo hacía sobre la persona más cercana a éste (la madre, el padre, el hermano). Esto aparece en otras técnicas hipnóticas modernas, donde se dice que es posible hipnotizar a una tercera persona para que encuentre la causa de la enfermedad de un sujeto, por ejemplo. En nuestra anterior entrada dedicada al hipnotismo en el cine veíamos por ejemplo cómo el malvado hipnotizador Doctor Caligari usa al sujeto Cesare para ver el futuro del público. Con Jesús de Nazaret también vemos curaciones por autosugestión, por ejemplo cuando llega una mujer y se le acerca por detrás y le toca, se cura sola. La autosugestión parece ser un arma poderosísima aparte de para curar enfermedades, para programarnos para lo que queramos. Volviendo a Jesús, dicen los expertos que las sugestiones realizadas con un tono de voz firme y autoritario generan tanta receptividad como aquellas dadas con un tono suave y tranquilizador, tal vez su efecto dependa del sujeto. Esto nos hace pensar en el uso malintencionado de estas técnicas hipnóticas que se hace desde el poder, y en el hecho de que por ejemplo algunos políticos o empresarios lleven una máscara de bondad, sosiego y filantropía y otros poderosos en cambio aparenten ser damas de hierro o megalómanos machos alfa despiadados. En realidad a efectos prácticos no hay ninguna diferencia; ambos buscan hipnotizarnos. Volviendo a Jesús y para acabar con esta sección dedicada a los antiguos hebreos, hay un caso en el que el nazareno cura a un esclavo ausente, a distancia, y que no tiene conocimiento de lo que está ocurriendo. Estos casos aparecen también en literatura sobre casuística relacionada con el llamado Magnetismo Animal.

GRECIA ANTIGUA: Los griegos y los romanos de la antigüedad usaban técnicas de curación que según muchos autores son las que más se aproximan a las de nuestros días por sugestión, porque adoptaban una actitud subjetiva hacia la persona a ser curada. Esta es una interpretación moderna y racionalista, evidentemente, siguiendo la tendencia de intentar explicar la historia desde nuestros puntos de vista actuales y políticamente correctos. Parece que la mayoría de las costumbres, creencias y prácticas griegas provenían de Egipto y de los Hebreos. La medicina era una especie de sacerdocio, cuyos misterios los iniciados no podían revelar a los profanos, esto era sacrilegio. Este punto es importante. Los médicos griegos empleaban procedimientos para curar a los enfermos que desde un punto de vista racionalista y cientificista parecerían hechicería, superstición. En el caso de funcionar estos métodos particulares sólo podrían atribuirlo a la sugestión. Desde la perspectiva del Magnetismo Animal esto de imponer, o hacer pases de manos es algo similar a si conectamos una lámpara al enchufe y la bombilla se enciende, no supondría ningún problema aceptarlo. Según la oficialidad actual recordemos que el hipnotizador no tiene ningún poder real, todo sucede en la cabeza del sujeto. Volviendo a los antiguos griegos, parece ser que pensaban que si lograban influenciar el alma del paciente, ser produciría una mejoría en su condición física. Nosotros creemos que no lo pensaban, lo sabían y a los interesados en estas ideas os remitimos a los estudios del doctor Hamer sobre la autocuración y el origen mental de muchas enfermedades, con su Nueva Medicina Germánica. Hay una relación entre lo que pensamos y nuestros problemas físicos. Si hemos enfermado por un pensamiento, al cambiar ese pensamiento podemos sanar, por eso la mente es tan importante y lo que “creemos”, “pensamos” o cómo estamos sugestionados puede suponer la vida o la muerte. En tiempos de los griegos antiguos, el sanador debía ganarse la total confianza, así como la plena atención de la persona enferma. En aquella época la relación entre médico y paciente era establecida por medio de contacto físico. Era normal que dicho contacto consistiera en la imposición de manos o en tocar al paciente con un dedo. Se dice que Pirro, rey de Epiro curaba tocando lentamente a los enfermos y por mucho tiempo en el lugar afectado, o que les tocaba con el dedo gordo del pie. Los romanos, que veremos a continuación, herederos de las costumbres griegas, a veces llamaban al dedo índice (dáctilus) el médicus, por la costumbre de los médicos de tocar con este dedo a sus pacientes. Hipócrates decía “El alma ve muy bien con los ojos cerrados las afecciones que experimenta el cuerpo”. Esto de ver con los ojos cerrados tanto objetos del mundo real, encontrar objetos perdidos, ver dentro de cajones cerrados o a través de las paredes, tanto como ver dentro del cuerpo de enfermos y hallar la causa de sus dolencias aparece en muchas épocas, incluida la nuestra, en muchas escuelas y métodos diferentes al margen del conetxto o denominación que se le dé, insistiremos en que es un hecho constatado y es parte del fenómeno que estamos intentando entender. Según Estrabón, había en la Grecia antigua una caverna consagrada a Plutón y a Juno donde dormían los sacerdotes para curar dolencias de las que eran consultados por enfermos. Otro fenómeno asociado a la hipnosis, no dentro de la oficialidad de nuestros días, pero en cualquier época y cultura es el don de la clarividencia. Se dice que Sócrates tenía un demonio (theos), una voz interior que le advertía de lo que no debía hacer. Según Platón, Sócrates dijo “He sido atendido desde mi niñez por un ser semi divino cuya voz de vez en cuando me disuade de llevar a cabo ciertas obras, pero nunca me dice lo que debo hacer” y según Xenofón, Sócrates dijo que “hasta ahora la voz nunca se ha equivocado”. Para algunos esto se explica simplemente como un estado de sonambulismo en el que el sujeto tiene visiones. No podemos afirmar de qué se trata, y tenemos claro que hay un componente cultural que hace a los sujetos ver a la Virgen, a Isis, a un chamán arapahoe, un brujo masai, o a un monje tibetano, pero lo que sea que es no es sólo sugestión, pues estos maestros que se aparecen en ciertos estados mentales tienen respuestas sobre asuntos de nuestro mundo real. A veces podríamos explicarlo todo por medio del subconsciente, del la posibilidad de acceder a información que tenemos ahí en nuestro cerebro, en algún lugar recóndito. En cambio muchas otras veces no podemos usar estas explicaciones, ya que estos maestros tienen respuestas que no podríamos conocer de ninguna manera, ya que rompen las barreras del espacio y el tiempo. En cuanto a los sueños, los griegos distinguían entre sueños verdaderos y falsos, y también entre sueños de inspiración divina y otros que eran producidos por las actividades y preocupaciones de la vida diaria. En cualquier caso, en general no consideraban los sueños como fantasías sin sentido. El poeta Píndaro, de hacia el 400 a.C., afirmó que durante el día el alma dormía, pero que por la noche, cuando era el cuerpo el que dormía, el alma estaba activa y podía recibir advertencias del porvenir. Pero no todos los griegos aceptaban el concepto este de los sueños divinos, algunos filósofos lo negaban, como cualquier tipo de método de adivinación. Pero la mayoría de pensadores como Platón y Aristóteles opinaban que el reposo era un período de encuentro entre los seres humanos y divinos. Aunque Hypnos era el dios del sueño, a Hermes se le atribuía el reposo reparador y Zeus era el que se aparecía en la mayoría de sueños reveladores. Había templos de los sueños dedicados a varias deidades, pero como luego veremos, en concreto los templos dedicados a Asclepio eran principalmente destinados a curaciones. En genereal se pensaba que los sueños recibidos en el hogar eran de menos inspiración divina que los recibidos en uno de estos templos. Estos edificios de culto estaban abiertos a toda persona libre, pero otros como los de Isis en Grecia tenían como requisito el haber recibido un sueño de la deidad en cuestión. También si no podías ir en persona podía ir un amigo o pariente tuyo por ti. Los templos estaban situados en parajes de gran belleza natural, apartados de las ciudades y sus preocupaciones, y los edificios eran muy hermosos. Cada templo tenía sus propios rituales y prácticas, pero todas estaban dirigidas a aumentar la probabilidad de que se recibieran sueños divinos. Había sacerdotisas y sacerdotes especializados en la interpretación de sueños, que estaba normalizada, había guías con el significado de los símbolos oníricos.


En la antigua Grecia existieron dos tipos de terapias basadas en sueños. La primera estaba dedicada a Asclepio y la segunda inspirada en las teorías de Hipócrates. El dios Asclepio (Que pasó a ser Esculapio en Roma) fue una persona real, un ser humano que vivió hacia el 1100 antes de nuestra era, el fundador de la profesión médica, que con el paso de los siglos se deificó, aunque es un personaje medio mitológico, pues Homero dice que aprendió la medicina de un centauro. En los templos dedicados a Asclepio solía haber fuentes y pozos, algo tradicionalmente asociado a los sueños. Solía haber estatuas del propio Asclepio y también de Hypnos y Nyx (dios de la noche). En estos templos llamados Asclepios se hacían rituales y además eran centros de enseñanza médica, pero en concreto y para centrarnos en rituales relacionados con la hipnosis, diremos que para que el dios se comunicase con los fieles, éstos tenían que pasar la noche dentro del recinto. La divinidad se revelaba de manera directa por medio de una teofanía, o indirectamente en sus sueños. También podía comunicarse con ellos por medio de un intermediario en forma de perro o serpiente. Los pacientes que acudían a los asclepios primero debían asegurarse primeramente de estar puros, absteniéndose de tener sexo o tomar alcohol durante un período, se les controlaba la alimentación, se hacían abluciones y ejercicios, rituales y baños de purificación, ungimientos, quema de incienso, se les aplicaba frío y calor, masajes, se les daba sedantes, pócimas y drogas que inducían al sueño y se les provocaban shocks por medio de anguilas eléctricas en la cabeza. Había actividades de grupo con música, teatro, discusiones guiadas. Realizaban un sacrificio según su poder adquisitivo, ofreciendo desde un trozo de pan hasta un animal grande, y al final realizaban la incubación propiamente dicha. El de incubación que es el término que se le da a la práctica de dormir en un templo. En el caso de los ricos, dormían sobre la piel del animal sacrificado. A veces se producía la curación durante la noche, lo cual se celebraba enormemente con gran regocijo, como un milagro que era, pero normalmente durante el sueño, el dios Asclepio les recomendaba remedios para el tratamiento de su enfermedad. Cuando no eran consejos directos y era por medio de símbolos, los sacerdotes o Asclepiades intentaban interpretar racionalmente las indicaciones recibidas. Se ha dicho por parte de algunos historiadores que en realidad los sacerdotes se disfrazaban del dios, de serpiente o perro y hablaban a los pobres pacientes cuando estaban drogados o medio dormidos, pero no hay ninguna prueba de ello y aunque hubiera pruebas de algún fraude en concreto, no desacredita el hecho más que constatado de que en sueños podemos hallar remedios a nuestras enfermedades o las de otra personas. Los fieles dejaban en estos templos pequeños exvotos de cerámica, marfil, bronce, plata u oro que representaban la parte del cuerpo que se había curado. Esta práctica se ve en otras culturas incluso reciclada en algunos cultos cristianos. En cuanto a Hipócrates, que vivió hacia el 400 antes de nuestra era y es el supuesto autor de un importante corpus de textos sobre medicina, considerado el padre de la medicina occidental, parece que consideraba los sueños como medios muy útiles para diagnosticar enfermedades y trastornos corporales varios. Hipócrates escribió con cierto desprecio sobre ciertos intérpretes de los sueños, pero reconocía que algunos sueños contenían sabiduría divina, pero daba mucha importancia al valor del diagnóstico en sí. Muy acertado esto nos parece, no menospreciar el hecho, sino la interpretación de algunos de ese hecho. Las interpretaciones hipocráticas de los sueños estaban muy definidas y formalizadas, considerándose muchos sueños presagio de enfermedades que amenazaban al soñante. Artemidoro, posterior a Hipócrates, escribió la Oneirocrítica, una extensa guía de interpretación de los sueños, la más completa que nos ha llegado del mundo antiguo. Artemidoro se propuso distinguir los elementos supersticiosos de los que él entendía como demostrados y basados en la realidad. Pensaba que los sueños revelaban el futuro y que podían servir de guía de valor incalculable para los humanos. No afirmaba categóricamente que los sueños provinieran de deidades, pero sí que contenían mensajes importantes y que deben de ser interpretados con precisión. Por primera vez Artemidoro introdujo la idea de que los sueños no podían interpretarse por medio de guías polvorientas, sino que debían adaptarse a las vivencias y experiencias de cada persona, con un significado único. La obra de Artemidoro alcanzó gran popularidad en Europa en los siglos XVII y XVIII. Por último diremos que Platón en su “República” escribió que durante el reposo los seres humanos gozamos de un dominio especial de la Verdad. Tal vez se refería al hecho de poder entrar en contacto con esta inteligencia superior de la que hablan algunos.


Templo de Esculapio en villa Borghese, Roma.

ANTIGUA ROMA: Gran parte de lo dicho sobre la Antigua Grecia puede aplicarse a Roma, ya que los romanos asimilaron muchas de las tradiciones y creencias griegas, aunque también tuvieron otras influencias provenientes de otras partes de su imperio, como la egipcia. En este Imperio se les atribuía a los gobernantes un poder sobrenatural para curar a los enfermos ya que se creía que estaban más cerca de los dioses. Suetonio registró una cura realizada por el emperador Vespasiano, del siglo primero de nuestra era. Cuenta que se acercaron al emperador un ciego y un cojo diciendo que Serapis les había revelado en sueños que el emperador podía curarlos. Aunque el gobernante se negó en un principio, fue persuadido y el tratamiento fue exitoso. En las obras de San Justiniano se dice que “las Sibilas decían con justicia y verdad muchas cosas extraordinarias, y cuando el instinto que las animaba desaparecía, perdían la memoria de lo que ellas habían anunciado.” Según Celso, Asclepíades de Bithynia o de Prusa, un médico griego del siglo II a.C. calmaba por medio de fricciones a los que estaban atacados de frenesí, y que si las fricciones eran demasiado numerosas y continuas podían aletargar a los enfermos. Estos hechos y multitud de otros análogos se entienden muy bien desde la perspectiva del Magnetismo Animal. La incubación de los sueños en los templos de la antigua Roma también era una práctica muy extendida. Los sueños eran importantísimos para los romanos. El emperador Augusto promulgó una ley por la que cualquier persona que tuviera un sueño sobre Roma debía relatarlo en público, en el foro, por si contenía una advertencia divina para el emperador o para el bien común. Los emperadores Tiberio y Calígula tuvieron sueños premonitorios sobre sus respectivas muertes. El historiador Plinio el Viejo, que rechazaba los cultos religiosos, aceptaba de corazón la sabiduría de los sueños. De hecho recibió en un sueño por mandato divino el encargo de escribir la historia de las guerras germánicas. En la historia natural de este mismo autor, Plinio nos relata que el secreto de la curación de la hidrofobia o rabia, la raíz del escaramujo, le fue revelado a una mujer en un sueño. En un pequeño paréntesis diremos que nos parece sorprendente, curioso, no muy explicable que los antiguos conocieran remedios con mucha precisión para algunas enfermedades en las plantas y algunos minerales, para realizar infusiones, ungüentos, pócimas, etc. Toda esta farmacopea tan precisa hoy se explica desde la química y como explicación se habla de sentido común o simple casualidad. Pero ¿Cómo se le ocurrió a alguien que la corteza del abedul es antiséptico, analgésico y laxante, diurético? Nos cuesta imaginar a alguien que se encontrara aburrido por el campo dando mordiscos a los árboles y descubrió que se le había quitado el dolor de cabeza. En vista de los múltiples testimonios recogidos a lo largo de las épocas, creemos que es más racional pensar que todas estas recetas y remedios muy concretos no les llegaban a nuestros antepasados por medio de la casualidad, sino que era principalmente por medio de revelaciones en los sueños y en los trances inducidos. Tampoco pensamos que usaran la experimentación o el método de prueba y error, sino más bien la intuición. Habrá casos de remedios dentro de la farmacopea popular que sean descubrimientos casuales o por accidente, otros que sean por deducción, y otros que sean pura superstición, pero muchos estamos seguros que son remedios que funcionan perfectamente y fueron dados a los humanos en sueños. Dejamos el paréntesis y volvemos a la antigua Roma, pero insistimos en la hipnosis y el sueño como medio para acceder a una sabiduría superior. Al igual que en Grecia, en Roma algunos pensadores como Cicerón rechazaban la idea de que los dioses enviaran sueños a sus fieles, o de que los sueños podrían ser portadores de significados ocultos. Tito Lucrecio decía que los sueños eran solamente visiones nocturnas de lo que se hacía por el día. Muchos filósofos se distanciaban de las creencias y actitudes religiosas. Por ejemplo Galeno, el famoso médico que dedicó gran esfuerzo a atacar las actividades supersticiosas, tenía ideas ambiguas respecto a los sueños. Para empezar, un sueño le inspiró a dejar los estudios de Filosofía y estudiar medicina. Y aunque no creía que se pudieran diagnosticar enfermedades a partir de sueños, sí que se inspiraba en sueños para encontrar tratamientos eficaces. A pesar de lo dicho anteriormente, la mayoría de los romanos de a pie consideraban los sueños como mensajes divinos. Los templos de los sueños funcionaban desde épocas muy antiguas, cuando se introdujo el culto al dios griego Asclepio, que como hemos dicho en Roma se pasó a conocer como Esculapio. Las prácticas de incubación de sueños eran bien parecidas a las griegas, con los templos construidos cerca de arroyos y ríos y en ellos se curaban y diagnosticaban enfermedades. Los pasos eran los mismos, con los rituales de purificación, ofrendas, etcétera. Los sacerdotes especializados en la interpretación de sueños que seguramente también eran médicos eran llamados necori. En Roma, donde se adoptaba muy fácilmente los cultos extranjeros, Isis llegó a tener una gran popularidad en este tema de los oráculos por medio de los sueños. Se hizo muy importante porque al parecer Isis y sus sacerdotisas y sacerdotes, según Diodoro, podían contar innumerables curaciones que había otorgado la diosa a sus fieles en sus templos de los sueños. También el egipcio Serapis fue muy popular y había muchos templos dedicados a él, normalmente junto a los templos de Isis. Ambas deidades competían en popularidad, aunque Isis era la más importante en este tema de las curaciones y oráculos por medio de sueños. Con la implantación del cristianismo, o mejor dicho del catolicismo, se impuso un único Dios y se desaparecieron todas las demás deidades. El culto a Isis fue uno de los últimos cultos paganos que sobrevivió hasta perecer, tras varias persecuciones muy severas. La Iglesia emprendió todo un proceso de convertir las prácticas más antiguas en formas aceptables para su doctrina. El ayuno fue permitido como medio para facilitar los sueños reveladores, esto es importante. En las primeras iglesias cristianas que sucedieron a los templos paganos se conservaron muchas de las prácticas y tradiciones y procedimientos, por ejemplo el de pasar la noche en el edificio los enfermos para tener sueños y encontrar remedios por medio de visiones. A pesar de esto, en general el catolicismo destruyó por completo el concepto de la religión personal y la comunicación directa con nuestras deidades. Tal vez podamos ver cómo esta idea ha sobrevivido en alguna medida con el culto a los santos, pero en nuestra opinión defenestrada por completo.

(Continúa con los Celtas y los Galos en la segunda parte.)

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