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  • Capitán Martínez

Sobre la llamada Guerra del Vietnam

Actualizado: 3 de oct de 2019

Hace poco, en junio de 2019, visitamos la parte de la Península de Indochina que en 1946 los franceses bautizaron como el Gobierno Autónomo de Cochinchina. Allí pudimos aprender que la llamada Guerra de Vietnam o Segunda Guerra de Indochina empezó en 1955, pero que ya desde 1946, en la Primera Guerra de Indochina, los franceses habían llevado su amada guillotina para usarla contra todo el que no estuviera de acuerdo con sus intereses y estaban propagando su Libertad, Fraternidad e Igualdad a base de bombas, tanques y armas de última generación prestados por los estadounidenses, masacrando a miles de civiles. Lo estudiosos no se ponen de acuerdo si fueron 60 o 250 mil ¿Qué más da? El bando comunista parece que solamente masacró a 100 o 150 mil civiles. Ya a partir de 1955 oficialmente se enfrentaron los capitalistas, con los estadounidenses a la cabeza, y el gobierno títere de Vietnam del Sur, contra los comunistas de Vietnam del Norte, con el apoyo subterfugio de China y Rusia en la Segunda Guerra de Indochina, que es a lo que vamos.


Desde Occidente tenemos una visión sesgada de la Guerra del Vietnam a través de los medios y las películas, que no dejan de ser propaganda. En este viaje tuvimos la oportunidad de exponernos a otra visión sesgada del asunto, desde el punto de vista de los vencedores. En la isla de Phu Quoc visitamos un museo histórico que recrea uno de los campos de concentración de prisioneros que se usó durante esta guerra, donde mediante muñecos de resina muy efectistas se mostraban las torturas y vejaciones que sufrieron los prisioneros del Vietcom por parte de sus captores del régimen de Saigon, aliados de la causa capitalista. Seguro que los comunistas del norte también cometieron torturas a sus prisioneros capitalistas, digo yo. El caso es que en Occidente tenemos una visión totalmente distorsionada de nuestros gobiernos y del capitalismo en general, pensando que la violencia la usan otros ilegítimamente y los gobiernos occidentales usan pero sólo contra otros gobiernos cuando éstos son la encarnación del mal. Naomi Klein en su libro La Doctrina del Shock nos muestra cómo el capitalismo emplea constantemente la violencia y el terror contra el individuo y contra la sociedad. El capitalismo y sus supuestas democracias se presenta a sí mismo mediante películas y medios de comunicación como el camino hacia la Libertad, pero con una voracidad despiadada, los amos del mundo con su conglomerado industrial, armamentístico, comercial y gubernamental se aprovechan de las crisis y desastres que crean ellos mismos para implementar su poder, utilizando el shock mental y físico para ello. Golpes de porra, torturas, encarcelamientos, etc. así como directamente bombardeos y matanzas indiscrimidadas forman parte del repertorio de los partidarios del laissez-faire para extender su “Libertad”. Otro libro interesante en este sentido es La Cultura del Mal (Guía del Antiamericanismo) de Moncho Tamames.


Continuando con nuestro viaje, ya en la ciudad de Ho Chi Min o antigua Saigón, pudimos ver el Museo de la Guerra. Curioso que lo llamen así y no usen términos de neolengua como Museo de la Liberación o Museo de la Libertad. Aquí pudimos acceder a algunos datos que no conocíamos sobre la llamada Guerra de Vietnam. Es una visión sesgada y unilateral desde el punto de vista del bando vencedor, y muy probablemente algunos datos no son del todo ciertos, pero aún así es muy recomendable visitar este museo si andáis por Saigón. Avisamos que sales ganas de llorar. La oficialidad nos ha querido vender esta Guerra del Vietnam como una guerra civil que se internacionalizó y donde murieron 60,000 estadounidenses, todos soldaditos, por cierto. ¿Habéis oído alguna vez cuántos vietnamitas murieron? Según la wikipedia un millón. Según este museo tres millones, de los cuales 2 millones eran civiles. A continuación algunos hechos que tampoco conocíamos sobre esta guerra y que queremos compartir con vosotros:


- Hubo matanzas indiscriminadas y sistemáticas por parte de los estadounidenses a pueblos enteros, con mujeres, embarazadas, ancianos y niños incluidos, por medio de disparos, no sólo con bombas. No fueron accidentes, ni hechos casuales o aislados.

- Bombas también usaron y se quedaron bien a gusto. En los últimos 11 años de la Guerra del Vietnam, Estados Unidos tiró más bombas que en toda Segunda Guerra Mundial, casi el triple. Aunque en la IIGM sólo participó durante 3 años, tiró 5 millones de tonelas de bombas. En Vietnam 14 millones de toneladas.

- Los estadounidenses usaron no sólo bombas y armas a cual más destructiva como el Napalm, sino también armas químicas y tóxicas para destruir la selva y los cultivos de los lugareños. Entre estas armas estaba el infame Agente Naranja que contiene dioxina. Este agente fue uno de los varios herbicidas que usaron los estadounidenses dentro de su programa “Herbicidas del arcoiris”, inspirado a su vez en una la brillante idea de los británicos de vertir herbicidas a mansalva sobre tierras Malayas en los años 50. En Vietman, entre 1961 y 1971 se vertieron 100 millones de litros de varios tipos de chímicos tóxicos incluyendo el Agente Naranja sobre 26000 pueblos, haciendo múltiples pasadas. Del mismo modo que el Napalm no preguntaba si eres civil o militar o eres mujer, hombre o niño, pájaro o lagartija o planta, pues lo mismo con la dioxina del agente naranja. A día de hoy, según el gobierno de Vietnam hay millones de afectados, y aunque los estadounidenses no dan esas cifras como fiables, lo que está claro es que dos o tres generaciones después siguen naciendo miles de niños con los bracitos y las piernecitas atrofiadas.


Oficialmente Estados Unidos perdió esta guerra, pero las armamentísticas se forraron y se quedaron bien a gusto probando todos sus nuevos juguetitos, a cual más destructivo. Te pueden lavar la cabeza con películas tipo Forrest Gump donde se nos ofrece una visión un tanto simpaticona del asunto, o películas que aparentemente son más crudas como Apocalyse Now, pero que tampoco muestran la realidad. Y la realidad es que Vietnam se convirtió en un lugar para experimentar todos los inventos de matar de los ingenieros militares estadounidenses. Su propósito era probarlos sobre objetivos vivientes, los vietnamitas. La ciencia de la destrucción encontró un campo de pruebas perfecto en Vietnam. A pesar de que oficialmente estos experimentos se llevaban a cabo bajo la supervisión de expertos, y particularmente representantes del Pentágono, a veces “desafortunados” accidentes ocurrieron. Esto no lo veréis en Forrest Gump o en ninguna película de Hollywood. Por ejemplo en Tuy Hoa, un destacamento de Korea del Sur detectó un refugio subterráneo de 1500 metros de longitud en una ladera rocosa y lo llenamos de un gas venenoso que tenían que probar. Más tarde se dieron cuenta de que estaba lleno de mujeres y niños que se habían escondido ahí para refugiarse de los bombardeos sistemáticos a los que estaban siendo sometidos ¡Qué cosas, les tiras bombas y van y se esconden! ¿A quién se le ocurre? Manías que tiene la gente.


Un tipo de falacia muy típico es el falso dilema, donde se te presentan dos opciones como si no hubiera más. ¿Comunismo o capitalismo? ¿Estas con nosotros o contra nosotros?


En un régimen capitalista el hombre explota al hombre. En un régimen comunista ocurre exactamente lo contrario.

- John Kenneth Galbraith


Hoy ha tocado poner de vuelta y media a los que más inocentes mataron en esta guerra del Vietnam, a los del tío Sam. Pero para los simpatizantes del comunismo o los que piensen que esa ideología sigue los intereses del pueblo, diremos que es la doctrina moderna en cuyo nombre más millones de personas ha sido asesinadas. Ya compartiremos otros libros y fuentes donde se expliquen los millones y millones de seres humanos “enemigos del pueblo” que han muerto bajo el yugo del comunismo. Que en esta guerra del Vietnam en concreto la mayoría del pueblo vietnamita luchara a favor del comunismo no quiere decir que la ideología en sí sea positiva. Por ejemplo, en nombre de esas mismas ideas, Stalin en 1932 mató a 10 millones de pueblerinos ucranianos a base de hambre.


Hay una viñeta de El Roto en la que sale un avión tirando bombas y el piloto le dice al copiloto “Tranquilo, los buenos somos siempre los de arriba, y los malos los de abajo”.

Esto es lo normal, en casos como Dresde, Hiroshima o casi cualquier guerra moderna, donde ganan los que tiran las bombas.

Pero incluso aunque pierdan la guerra como en Vietnam, los asesinos de arriba harán películas donde mostrarán su lado humano y deshumanizarán al enemigo. Aunque andemos a menudo en el terreno de lo especulativo, se puede decir con certeza, sabiendo que es una verdad verdadera, que en las guerras los que siempre pagan el pato son siempre los mismos. El pueblo abducido y embaucado por una u otra ideología que sigue intereses oscuros de unos pocos acaba siempre vertiendo su sangre, o gaseado, o chamuscado, o ahogado, o despedazado. Parece claro que Ho Chi Min, que militarmente no fue tan genio como algunos lo pintan, sí que supo ganarse las mentes y el corazón de la mayoría del pueblo vietnamita. Aunque también eran del pueblo el millón de vietnamitas que tuvo que huir una vez declarado el estado de la República Popular de Vietnam porque si no les pegaban un tiro en la cabeza. Al contrario que Ho Chi Min, los líderes del otro bando, Johnson o Nixon no supieron ganarse ni al pueblo vietnamita o a su propio pueblo estadounidense. Parece que les fallaron sus herramientas de propaganda para lavar cerebros y mantener la moral. Por cierto que para los que crean que el movimiento Hippie era de resistencia y de contra-cultura, una escuchante nos recomienda el libro Weird scenes inside the Canyons de Dave Mcgowan. A lo mejor lo que vemos como contra-cultura era en realidad disidencia controlada. Para aplacar a los jóvenes que estaban protestando contra el imperialismo y tirando cócteles molotov en las universidades estadounidenses, si con la Guardia Nacional no era suficiente, una nueva ideología de paz, drogas y el amor funcionaba perfectamente. Otro falso dilema, tienes dos opciones: O ser un patriota y pegar tiros a miles de kilómetros de tu tierra o drogarte y ser un descerebrado pacifista incapaz de dar un guantazo a nadie. Lo que pasa es que la disidencia controlada a veces puede descontrolarse. Mejor no centrarnos en detalles confusos, en pequeñas piezas del puzzle, es preferible intentar ver la imagen completa. Veinte días antes del asesinato de Kennedy, también mataron a Ngô Đình Diệm, presidente de Vietnam del Sur en otro atentado, ambos golpes de estado probablemente perpetrados por la CIA para quitar de en medio a dos personajes que seguramente molestaban para que se llevara a cabo una guerra que tenía que ocurrir sí o sí.


Nuestro respeto y homenaje a todos las pobres víctimas de esta horrible guerra, y como representante de los verdaderos héroes nuestro homenaje al capitán estadounidense piloto de B-52 Michael Heck, que en 1972 tenía 30 años cuando se negó ha llevar a cabo más misiones de bombardeos. Ya había cumplido 175 misiones de bombardeos, pero dijo “Hasta aquí”. El Pentágono justificó su decisión con que estaba fatigado, tenía lo que llaman fatiga de combate, pero él dijo, “Que no, que no, que el fin no justifica la destrucción masiva y el asesinato”. Presentó su dimisión para retirarse con honores y le dijeron que no, que mejor lo llevaban a una corte marcial y entonces aceptó retirarse sin honores. Hubo más objetores antes de él, pero su caso fue el primero en pasar a los medios. Ya fuera del ejército dijo:


"Ahora estoy más seguro que nunca sobre lo que hice. Debería de haberlo hecho antes."


A los que crean en que la guerra esta del Vietnam la ganaron los buenos, o los malos, o el pueblo o lo que sea, os invitamos a investigar de dónde viene y adónde va todo el dinero que se gasta (y se gana) en las guerras modernas. Por lo menos desde antes de la Primera Guerra Mundial en adelante tiene toda la pinta - cosa que por ahora lanzamos como una hipótesis pero que intentaremos constatar - de que hay unas familias de banqueros que han financiado las guerras por ambos lados siempre, y han creado las ideologías necesarias - incluido el capitalismo y el comunismo - para mantener la maquinaria de conflictos bien engrasada y para mantenernos divididos, enfrentados y esclavizados. Los que ganan las guerras que vemos en las noticias y en los libros de historia son siempre los banqueros y los que pierden, pues ya se sabe. Según lo veo yo, esto es una opinión, en la hollywoodiense guerra de Vietnam murieron millones de personas inocentes mientras la Hidra probaba sus juguetitos nuevos de matar y movía una marioneta con la mano derecha y otra con la mano izquierda.

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Web: Contramaestre Teo Legrá   |   Arte: Capitán Martínez

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